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Conocimientos y actitudes de pacientes y personal sanitario frente al dolor postoperatorio.

Autores: Fernández-Galinski , D L ; DEAA , ; Gordo , F ; López-Galera , S ; Pulido , C ; Real , J ;

Codigo de referencia de este contenido:
Real , J ; Pulido , C ; López-Galera , S ; Gordo , F ; DEAA , ; Fernández-Galinski , D L ; :Conocimientos y actitudes de pacientes y personal sanitario frente al dolor postoperatorio. Rev Soc Esp Dolor 14 (2007);1 :3 - 8
 

 

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INTRODUCCIÓN

El dolor postoperatorio no controlado continua vigente en la instituciones sanitarias (1). En un estudio reciente realizado en nuestro hospital, pudimos observar un alto porcentaje de pacientes (aproximadamente 80%) con episodios de dolor intenso durante el primer día de postoperatorio. También se detectaron importantes deficiencias en la prescripción y administración de opiáceos y analgésicos an-tinflamatorios no esteroideos (AINEs) (2). Estos resultados nos hicieron pensar que el origen del problema podría residir en el limitado conocimiento que los profesionales de la salud tienen acerca del dolor, su control e implicación en la evolución postoperatoria. La falta de actualización perpetúa conceptos y conductas erróneas que perjudican la recuperación de los pacientes (3) En el contexto de la creación de la Unidad de Dolor Agudo en un hospital de segundo nivel y como paso previo al desarrollo de un plan de formación continuada, se puso en marcha el presente estudio que incluyó una serie de encuestas para determinar el nivel de conocimientos y las actitudes de pacientes y personal sanitario en relación al dolor postoperatorio.

MATERIAL Y MÉTODOS

Estudio realizado en un hospital de 765 camas de las cuales 240 están destinadas a cirugía de adultos. Después de obtener la autorización del Comité de Ensayos e Investigación Clínica, se distribuyeron 100 cuestionarios destinados a pacientes mayores de 18 años tributarios de intervención quirúrgica programada, para ser cumplimentadas durante la visita preoperatoria. Las preguntas versaron sobre la experiencia de dolor en sus antecedentes quirúrgicos y las expectativas ante la próxima operación (Cuestionario I).

Se entregaron 100 formularios de encuestas para ser respondidos por el personal de enfermería de plantas de hospitalización quirúrgica. Especialmente se indagó sobre el conocimiento de diferentes técnicas analgésicas y actitudes en relación al manejo de opiáceos (Cuestionario II).

Se repartieron 65 cuestionarios entre el personal médico de cirugía general, traumatología, ginecología, urología, otorrinolaringología y cirugía vascular. Los facultativos fueron consultados sobre complicaciones y tratamiento el dolor postoperatorio (Cuestionario III).

Los resultados fueron expresados como porcentajes con su correspondiente intervalo de confianza del 95%.

RESULTADOS

Se recogieron 81 encuestas respondidas por los pacientes tributarios de intervención quirúrgica, cuya edad expresada en X ± DE fue de 65.15 ± 12.8 años. El 79% (IC 95%: 68-87) había sido operado anteriormente, aproximadamente un 39% de ellos (IC 95%: 27-51) recordaba haber sentido dolor después de la intervención quirúrgica y el 46 % lo catalogaba como moderado - intenso. El 76% (IC 95%: 65-85) de los pacientes consideraba normal sentir dolor en el postoperatorio. En relación a la futura intervención quirúrgica, un 43% (IC 95%: 32-54) creía que tendría dolor mientras un 65% (IC 95%:54-75) preferiría recibir morfina antes de padecer dolor.

En el ámbito de enfermería de hospitalización quirúrgica se contestaron 84 de las 100 encuestas entregadas. El tiempo de experiencia profesional fue < 10 años en 45 enfermeras/os y superior a 10 años en los otros 39. Las escalas de valoración del dolor, visual analógica (EVA) y verbal eran conocidas por el 91.6% (IC95%:83-96). Se observó que un 18% (IC 95%: 10-27) y un 10% (IC 95%: 4-17) del personal desconocían el manejo de opiáceos por vía intramuscular y vía intravenosa respectivamente. Por otra parte un 8.3% (IC 95%:8-16) no estaba familiarizado con dispositivos como la analgesia controlada por el paciente (PCA) o la administración de morfina por vía peridural. El tratamiento del dolor con anestésicos locales por vía peridural era desconocido para el 23% (IC 95%: 4-33) y un 46% (IC 95%:35-57) ignoraba los beneficios de los bloqueos de nervios periféricos. Para el 46% (IC 95%:35-57) de la enfermería encuestada, el temor a los efectos indeseables de los mórficos, condicionaba su administración. Por otra parte un 82% (IC 95%: 72-89) creía necesario mejorar las actuales pautas de analgesia.

El personal médico respondió 60 de las 65 encuestas entregadas. Contestaron 15 cirujanos generales, 17 traumatólogos, 15 ginecólogos, 6 cirujanos vasculares, 4 urólogos y 3 otorrinolaringólogos. Las complicaciones respiratorias derivadas del dolor postoperatorio eran conocidas por el 70% (IC 95%: 56-81) y las alteraciones hemodinámicas por un 90% (IC 95%: 79-96). Un 53% (IC 95%: 40-66) de los médicos sabía que el dolor postoperatorio podía ser causa del retraso de la motilidad gastrointestinal y un 83% (IC 95%: 71-91) opinaba que el dolor retrasaba la deambulación y la rehabilitación. Sobre la conducta que adoptaban los médicos cuando eran requeridos porque un paciente refería dolor postoperatorio, sólo un 33% (IC 95%: 21-46) prescribía los analgésicos, el resto dejaba la decisión en manos de enfermería o consultaba a un anestesiólogo. El 100% de los facultativos entrevistados prefería seguir protocolos diseñados para el tratamiento del dolor postoperatorio.

DISCUSIÓN

Los resultados de las encuestas realizadas a pacientes que serían sometidos a una próxima intervención quirúrgica en nuestro centro hospitalario y completadas durante la visita preanestésica, mostraron que ellos (39%) recordaban el dolor postoperatorio y que un alto porcentaje (46%) lo definía como moderado-intenso. A pesar de que el 76% de nuestros pacientes consideraron el dolor postoperatorio un hecho natural, el sentimiento de preocupación ante la posibilidad de padecer dolor moderado-intenso después de un procedimiento quirúrgico es muy común (4) y estas expectativas suelen coincidir con la intensidad del dolor postoperatorio (5). Por ello es importante informar al paciente durante la visita preoperatoria sobre la analgesia que se le administrará después de la operación. Un factor que podría representar una barrera en el tratamiento del dolor postoperatorio es el miedo de los pacientes a desarrollar adicción a los fármacos opiáceos. Sin embargo, recientes estudios (6) y nuestros resultados muestran que este no es un problema prevalente entre la población que se opera, el 65% de nuestros en-cuestados prefería recibir opiáceos antes que sufrir dolor. Desterrar el concepto de dolor como “mal necesario” y mostrar el beneficio que representa el control del mismo para la evolución postoperatoria: descanso nocturno, movilidad, rehabilitación y alimentación precoz, son medidas educativas que el anestesiólogo debe poner a disposición de los pacientes.

Las encuestas respondidas por el personal de enfermería reflejaron que la mayoría conocía las escalas de valoración del dolor, sin embargo estas no se utilizaban en la práctica clínica. Se observó un déficit de conocimientos básicos relacionados con el tratamiento del dolor postoperatorio, así, el manejo de opiáceos por vía parenteral era desconocido para un 10% - 18% de los entrevistados. Por otra parte, técnicas más sofisticadas pero no de reciente aparición, como el empleo de dispositivos de PCA o catéter peridural con morfina o anestésico local, no eran familiares para el 8% - 23% del personal. El dominio de técnicas como la analgesia peridural requiere conocimientos teóricos, experiencia clínica y trabajo en el área quirúrgica (7). En nuestro centro hospitalario, ha sido la ausencia de supervisión, formación y actualización de la enfermería de hospitalización en el ámbito de la analgesia y el dolor postoperatorio, lo que ha impedido extender este tipo de tratamiento a las plantas de hospitalización quirúrgica, confinándolas al área crítica. Aunque parezca increíble, la falta de administración por parte de enfermería, de la medicación prescrita, podría ser el factor más explicativo del dolor postoperatorio intenso que sufren muchos pacientes (2,8) Esta conducta frecuentemente proviene del miedo a los efectos adversos de los mórficos tal como lo expresó el 46 % de la enfermería encues-tada en nuestro estudio. Otra creencia negativa de la enfermería sobre el uso de opiáceos y que condiciona su administración, es el temor a inducir adicción en los pacientes (9). Cambiar estas actitudes erróneas que se descubren tempranamente en la Escuelas de Enfermería (10) y evitar que perduren durante el ejercicio profesional, precisa de un plan educacional. En este sentido, la formación continuada de postgrado diseñada para enfermería, debería contar con conceptos básicos y necesarios de la farmacología de los analgésicos, entrenamiento con dispositivos de administración analgésica que podrían mejorar y facilitar el cumplimiento de los tratamientos prescritos.

La mayoría del personal de plantilla quirúrgico entrevistado en el presente estudio conocía las implicaciones más tempranas del dolor en la evolución postoperatoria. Desafortunadamente en la encuesta no se indagó acerca del dolor que a largo plazo quedaba como secuela después de cirugías del tipo de laparotomía, toracotomía, mastectomía, herniorrafia o amputación de extremidades. Para evitar esta complicación se requiere una estrategia de tratamiento compartida por todo el equipo quirúrgico durante el período perioperatorio (11). Con frecuencia el cirujano es consultado por dolor no controlado de sus pacientes y tiene que tomar decisiones farmacológicas con las que a menudo no está familiarizado. En nuestro estudio y en esta situación, sólo un 33% del staff quirúrgico seleccionaba el analgésico. Muchos de los facultativos se quejan de no recibir una formación estructurada en el tratamiento del dolor (1), si a ello se suma la falta de protocolos que sirvan como guías, las prescripciones pueden tener consecuencias fatales (12). La elaboración y actualización de protocolos analgésicos consensuados por el equipo quirúrgico ayudan a realizar indicaciones adecuadas.

Como conclusión podemos decir que la educación continuada del personal sanitario y la información entregada a los pacientes en el ámbito del dolor postoperatorio son fundamentales para el tratamiento efectivo y seguro de los pacientes operados.

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen la colaboración brindada por Bristol-Myers Squibb para la realización del presente proyecto.

CORRESPONDENCIA:

Diana L. Fernández Galinski

Parc Taulí s/n Sabadell 08208 Barcelona

Teléfono 93 7231010 Fax 93 7160646

e-mail: 18549dfg@comb.es

BIBLIOGRAFÍA

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Palabras clave: Dolor postoperatorio , actitudes , educación continuada ,

 

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