-Histórico
Vol 19 [2012]
Vol 18 [2011]
Vol 17 [2010]
Vol 16 [2009]
Vol 15 [2008]
Vol 14 [2007]
Vol 13 [2006]
Vol 12 [2005]
Vol 11 [2004]
Vol 9 [2002]
Vol 8 [2001]
-- Num 8 [Dic]
-- Num 7 [Nov]
-- Num 6 [Ago]
-- Num 5 [Jun]
-- > Num 4 [May]
-- Num 3 [Abr]
-- Num 2 [Mar]
-- Num 1 [Ene]
Vol 7 [2000]
Vol 6 [1999]
Vol 5 [1998]
-- Directorio de Autores
 
Portada > Vol 8 > Num 4 > Articulo 228    
     
Editorial  

 

El dolor nuestro de cada día.

Autores: Nalda Felipe , M A ;

Codigo de referencia de este contenido:
Nalda Felipe , M A ; :El dolor nuestro de cada día. Rev Soc Esp Dolor 8 (2001);4 :241 - 244
 

 

_Servicios

 

Desde siempre y hasta ahora nos hemos quejado en privado y en público, en nuestros escritos y en nuestras exposiciones orales, clases, conferencias, etc. o simplemente en lo que podríamos llamar “charlas de café”, de las importantes carencias que existían y existen en este país nuestro ante la problemática que plantean los enfermos que aquejan dolor de uno u otro tipo, de una u otra etiología, de uno u otro pronóstico.

Consideramos que durante los estudios de Licenciatura en Medicina y Cirugía, ni los alumnos que nos precedieron, ni nuestras promociones, ni tampoco los actuales discentes, tuvimos/tienen oportunidad de recibir enseñanzas específicas, adecuadas y suficientes de algo tan importante, tan frecuente e inseparable del ser humano, como es el dolor, al que conocieron, conocimos y conocen, demasiado a la ligera, como de pasada, sin que ni en aquélla, ni en esta otra disciplina se profundice, se insista, se adoctrine eficazmente a quienes obligadamente deberán, en su futuro inmediato, d i a g n o s t i c a r, tratar, e incluso, si ello fuera posible algún día, abolir y erradicar dicho d o l o r.

Pensamos que quizá esa importantísima omisión/carencia, resulte de considerar que si aprendemos correctamente todo lo que por su condición patológica es susceptible de producir dolor, y cómo diagnosticarlo, tratarlo y curarlo, resulta evidente que desaparecida la causa desaparecerá el efecto, no creando el dolor mayor problema que él o los propios de su origen etiológico.

Así expuesto parece sumamente sencillo por su elemental simplicidad, pero la realidad nuestra de cada día nos alerta y enseña a desconfiar, con pleno fundamento, de explicación tan sugerente a la par que tan elemental.

Por fin, hace casi setenta años Leriche comienza a considerar seriamente al dolor desde su vertiente profesional de cirujano eminente, dejando planteadas importantes inquietudes al respecto, y tras él, apenas dos lustros después, algunos anestesiólogos, cuya más trascendental misión desde siempre ha sido suprimir el dolor para permitir actos quirúrgicos de toda índole, comienzan a preocuparse profunda y muy seriamente del dolor extraquirúrgico o del consecuente a ciertas intervenciones motivadas por heridas de guerra, pues estábamos padeciendo la segunda guerra mundial.

Quizá debamos citar en primer lugar a Rovenstine, que según parece estableció una clínica de “bloqueos nerviosos” en Nueva York el año 1942.

Pero, sin ningún género de dudas, el auténtico responsable de que los anestesiólogos tomen conciencia de su responsabilidad y de sus posibilidades reales en el tratamiento del dolor, fue ese maestro de maestros italoamericano, John Bonica, que comenzó a realizar bloqueos terapéuticos en el Hospital Militar Madigan de Tacoma, Wa s h i n g t o n , precisamente durante la segunda guerra mundial que citábamos hace unos instantes.

Otro anestesiólogo, A l e x a n d e r, realiza terapéuticas semejantes en el Hospital de la Administración de Veteranos en McKinney, Texas, pocos meses después, y así sin prisa, pero sin pausa, otros anestesiólogos en los EE.UU. y posteriormente en Canadá, Gordon 1949, el Reino Unido, Lee 1955, Italia, Brena y Ferrero 1958, Australia, etc. y por fin, con el retraso que siempre nos ha caracterizado, España con el pionero Madrid Arias en la década de los setenta, y, tras él Vidal y Barutell 1976, Murillo 1977, y más a lo largo y ancho de nuestra geografía.

Todo este preocuparnos intensamente y con el máximo rigor científico y la máxima dignidad del problema dolor, culminó en nuestro país con la creación de la primera cátedra de Dolor existente en España, Salamanca, 22 de noviembre del pasado año 2000, Prof. Muriel Villoria .

Anestesiólogos son los responsables de la creación de la Sociedad Internacional para el Estudio del Dolor, IASP en 1974, y de la Sociedad Española del Dolor en 1990 y de la edición de la revista P a i n al año siguiente, y lo propio sucede en España con Sociedades y revistas científicas, e incluso textos de excelente calidad monográficamente dedicados al dolor, a los dolores, y todo lo que a su alrededor se extiende amenazante para los angustiados protagonistas del drama dolor.

La propia Sociedad Española de Anestesiología, que ese fue su primer nombre, lo complementó a posteriori añadiendo Reanimación, y lo sublimó más recientemente al completarlo con Terapéutica del Dolor, y quizá es precisamente esa definitiva denominación Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor, que denomina también a nuestra Especialidad, la que ha organizado que, en los últimos tiempos, de unos meses acá, se publiquen comentarios o breves noticias en diarios destinados a los profesionales de la medicina, que se complementan con una música de fondo de comentarios y “comidillas”, que, y eso sí que es típico de nuestro país, divulgan los correveidiles de turno, respecto a quiénes deben denominarse algiólogos por dedicarse al dolor en su profesionalidad.

No puedo por menos escribir este breve texto para manifestar así mi perplejidad por estos comentarios, que no tendrían mayor importancia, si no se adivinase fácilmente su “segunda parte”, y es precisamente esa “segunda parte” la que me preocupa, pues recuerdo aquel decir de “nunca segundas partes fueron buenas” clásico y espejo de realidades siempre sucedidas y comprobadas.

En nuestro caso, ya hemos vivido unas “primeras partes” que desembocaron en la amputación de una muy importante porción de nuestra especialidad, que comenzaron de una forma bastante parecida a la que se está insinuando ahora, favorecidas por una coyuntura político-familiar excepcional, que no nos consta que exista ahora.

Lo que existe y se proclama a los cuatro vientos, es un enorme interés por el problema dolor, por parte de colegas y especialidades que, si bien lo contemplaban y consideraban e incluso trataban, no le dedicaban ese interés total que actualmente le dedican los anestesiólogos, entregados en cuerpo y alma con absoluta exclusividad y dedicación al problema dolor en todas y cada una de sus entidades y/o posibles formas clínicas, pues como todos nuestros lectores deben saber, cuando el anestesiólogo se inicia en ese quehacer, va abandonando poco a poco, paso a paso, los otros campos de su especialidad para dedicarse con todo su tiempo y todos sus saberes a tan apasionante y agradecida parcela del sufrimiento humano.

Nos parece que se está viviendo un periodo de oportunismo en el que otros colegas intentan aprovecharse de los denodados esfuerzos que los anestesiólogos han realizado en los últimos años para poner en marcha las Clínicas del Dolor acreditándolas y demostrando con resultados, y no con palabras o con frases hechas, que su lucha incansable merecía y merece, cada día más, su entrega y su tenacidad, entendida única y exclusivamente como sublimación de su vocación y de su amor al p r ó j i m o .

Muy pocas Clínicas del Dolor son reinos de Taifas del anestesiólogo, como también deben saber todos nuestros lectores, pues en ellas se integran diversos especialistas muy cualificados de otras especialidades, algunas de las cuales, curiosamente, son las que ahora reivindican lo que nunca representó su máxima preocupación.

En la Clínica que dirigió Bonica, a finales de 1946 existían 1 anestesiólogo, 1 neurocirujano, 1 ortopedista, 1 psiquiatra y 1 radioterapeuta. En los años 70, dicha Clínica tenía en plantilla 20 colegas de 14 diferentes especialidades.

Las características de una Clínica del Dolor, tenga esta u otra denominación, para que podemos considerarla “ideal”, dependen del medio en que realice su actividad, del personal que forme su equipo de trabajo, y, obviamente, de los recursos de que pueda disponer y de su capacidad de investigación.

J. Blanco y E. Blanco, dicen en su capítulo del libro de L. M. Torres: “la Unidad de Dolor Agudo (UDA) se puede considerar formada por un grupo de personas, principalmente anestesiólogos, con especial interés en el diagnóstico, prescripción y tratamiento de todas las formas de dolor agudo (posoperatorio, postraumático, y de causa m é d i c a ) ” .

Seguramente todos los especialistas de diversas procedencias y/o formaciones estamos de acuerdo en la multidisciplinaridad, y en las características que acabo de describir. ¿Dónde está el problema? ¿acaso muchas de la Clínicas actualmente operativas no basan el éxito de sus resultados en la estrecha colaboración de diversos especialistas?

Quizá esta “tormenta de primavera” no tenga otra génesis íntima que ese sentimiento nefasto y destructivo que es el ansia de poder, el afán de invadir territorios que otros se e n c a rgaron de colonizar, civilizar y dignificar incluso a costa de su propia sangre, su propio sudor y sus propias lágrimas, al considerar que ahora ya resultan atractivos y “ h a b i t a b l e s ” .

No creo que para los que padecen dolor, resulte positivo el hecho de que diversas especialidades se declaren la guerra y entablen luchas que resultan a la vez pírricas y fratricidas en las que todos sufrirán bajas, en las que algunos dirán cosas de las que luego tendrán que arrepentirse, en las que los auténticos paladines de la lucha contra los dolores nuestros de cada día verán dificultada y entorpecida su labor y su entrega por aquéllos que nunca antes de habían preocupado verídica e intensamente por algo a lo que nunca dieron la auténtica y real importancia y trascendencia que tenía, tiene y tendrá si las aguas no vuelven a esos cauces por los que siempre discurrieron serenas y vivificantes.

M. A. Nalda Felipe

Catedrático de la Universidad de Bar c e l o n a . P residente Emérito de la SEDAR y TD

B I B L I O G R A F Í A

En la biblioteca de nuestra cátedra existen 130 volúmenes dedicados al dolor. De ellos solamente 3 son de autores no anestesiólogos, pero con importantes colaboraciones de anestesiólogos.

Citaremos únicamente los títulos de autores españoles o hispanoparlantes:

Aliaga L, Baños JE, de Barutell C, Molet J, Rodríguez de la Serna A. Tratamiento del dolor. Teoría y práctica. 1 Vol. Edit. MCR. Barcelona, 1995. Dolor postoperatorio. 1 Vol. Edit Sanofi. Barcelona, 1996. Dolor y utilización clínica de los analgésicos. 1 Vol. Edit. MCR. Barcelona, 1996.

Barcía D, Martínez Hernández A. Estudio y tratamiento del dolor. 1 Vol. Edit. Egraf S. A. Madrid, 1 9 6 7 .

Carlos R, Baños JR. El tratamiento del dolor: del laboratorio a la clínica. 1 Vol. Edit. Fundación A . Esteve. Barcelona, 1991.

Miralles F. 150 Soluciones en el tratamiento del dolor. 1 Vol. Edit. MCR. Barcelona, 1996.

Miranda A. Dolor postoperatorio. 1 Vol. Edit. JIMS. Barcelona, 1992.

Molina FJ. Dolor. 1 Vol. Edit. Científica Iberoamericana. Buenos Aires, 1988.

Muriel C. Tratamiento del dolor rebelde. 1 Vol. Edit. Delagrange. Madrid, 1990.

Muriel C, Madrid JL. Estudio y tratamiento del dolor agudo y crónico. 2 Vols. Edit. ELA. Madrid 1994; misma obra, 2ª Ed. Edit. ELA. Madrid, 1995.

Salazar R. Dolor crónico: posibilidades terapéuticas. 1 Vol. Edit. S. Serveis. Barcelona, 1990.

Torres LM. Medicina del dolor. 1 Vol. Edit. Masson S. A. Barcelona, 1997.

Varios autores. El dolor es evitable. Simposium interdisciplinario. Fundación Valenciana de Estudios Avanzados. 1 Vol. Edit. L. Novag S. A. Barcelona, 1983.

Varios autores. Dolor agudo y crónico. Actitudes terapéuticas. Unidad del Dolor del H. de S. Juan de Reus. 1 Vol. Edit. Martgraf. Barcelona, 1990.

Otras publicaciones periódicas dirigidas por anestesiólogos en España:

Rev Esp Anestesiol Reanim 10 números/año + suplementos. Dirigida por el Dr. Villalonga A . Está en su año 48.

Dolor 4 números/año + suplementos. Dirigida por el Dr. de Barutell. Está en su año 16.

Rev Soc Esp del Dolor. 8 números/año + suplementos. Dirigida por el Dr. Torres LM. Está en su año 8.

Internet. http//www.sedolor.e s

Este es el bagaje que la anestesiología española puede exhibir con todo orgullo y dignidad en estos momentos, referido monográficamente al dolor.

 

Descargar articulo pdf

 

 

 
 

© 2007 Sociedad Española del Dolor (SED) – Creado por CYCVISION. Usabilidad y Rentabilidad