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cartas al director  

 

¿DOLOR? ¿DOLIENTE? ¿DOLIDO?.

Autores: PEDRERO , J ;

Codigo de referencia de este contenido:
PEDRERO , J ; :¿DOLOR? ¿DOLIENTE? ¿DOLIDO?. Rev Soc Esp Dolor 8 (2001);2 :138 - 139
 

 

_Servicios

 

S r. Director:

Resulta penoso que cualquier persona pierda su salud; y, si además, sufre dolor, ya sea dolor oncológico o de cualquier otro tipo, esa penosidad se multiplica por no contar en nuestra Comunidad Autónoma con las Unidades de Tratamiento del Dolor oficiales (como las que ya existen en todas las demás Autonomías) que permitan paliar los efectos que este mal genera.

La Asociación Pro Enfermos del Dolor de Badajoz (AS.PR.EN.DO.BA. ó Extremadura) comenzó a funcionar en noviembre de 1999 con la meta firme y clara de trabajar para lograr que las personas afectadas por el dolor, o que puedan verse afectadas más adelante, mantengan una calidad de vida digna. Por ello hemos realizado escritos y mantenido entrevistas con las Autoridades y los responsables de Sanidad en Extremadura y en Madrid, y nos hemos manifestado ante las Instituciones solicitando la creación oficial de Unidades de Tratamiento del Dolor para nuestra Comunidad Autónoma, que es la única que actualmente cuenta con C E RO (0 ) Uni dad es .

En toda Extremadura sólo encontramos una consulta que hace las veces de una Unidad de Tratamiento del Dolor, en la tercera planta del Hosp it al P rov incia l San S eba st ián , donde un doctor especialista e n Anestesiología, de forma voluntaria, atiende a los afectados por el dolor. El número de casos registrados que son atendidos en dicha consulta ya pasa de cuatrocientos (>400) y, tras todo el movimiento e insistencia que está real iz a nd o A S . P R . E N . D O . BA. ó Extremaduea, se ha conseguido que de una consulta que se estaba realizaando al mes, en la actualidad (desde mayo de 2000) se haya pasado a cuatro al mes.

Esta tarea de asistencia al dolor la está realizando una persona especializada en Anestesiología, a la que le ayudan un AT S y un celador, y aunque el número de afectados por el dolor a tratar es elevado (ya se indicó que sobrepasa los 400 afectados), atiende a todos con responsabilidad y eficacia dentro de los límites humanos y materiales de los que dispone una Unidad de Tratamiento del Dolor, y aquí faltan y hacen falta más medios. No podemos pedir a este especialista, además, que su periodo vacacional lo dedique también a los afectados por el d o l o r. Es s u derecho y a nadie nos gusta q ue nos qui ten los derechos anuales adquiridos y que, además, son necesarios. Peor será si el especialista se lesiona o enferma. Y peor aún que nos quedemos sin nada ni nadie que asista a los afectados por el dolor que actualmente estamos siendo atendidos en dicha consulta.

Si calculamos que la media de las consultas que se realizan al año (4 x 11 meses) es de 44, y si luego dividimos el número de pacientes entre esas consultas nos encontramos que unos 10 afectados por el dolor deben ser atendidos en cada consulta. Cada afectado por el dolor es un caso independiente de otro afectado y querer mantener esa media por un solo especialista es una tarea titánica. Diez personas ocupan muchas horas y, además, para volver a ser atendido ¡habrá que esperar un año!, cómo si el dolor se pudiera aparcar para cuando llegue el momento de acudir de nuevo a la consulta. El dolor no espera ni da descanso al que lo padece .

Cuando aparece un caso de dolor como es el oncológico, se atiende en esta consulta con preferencia sobre los otros casos y es tratado los más pronto posible, pues en la mayoría de los casos la asistencia que precisa es muy importante que sea inmediata, por lo necesaria que sabemos que resulta. Estos casos, por desgracia, aumentan el número de afectados y la lista de espera se prolonga. El dolor no se atiende correctamente, a pesar de que vemos la buena intención que algunas personas ponen, y el afectado por el dolor pierde toda la calidad de vida; y con él, su familia también.

En nuestra Comunidad Autónoma hay una gran escasez de especialistas en Anestesiología, por lo que es normal que encontremos a nuestro especialista siempre en los quirófanos, lugar donde se reclama su saber y su experiencia. A nadie puede extrañar que si se pregunta por él mientras los quirófanos están operativos, el anestesiólogo está en su puesto para a portar su labor a l a hora de la intervención quirúrgica .

Cuando se le ha solicitado su atención de forma personal, ha buscado un momento entre operación y operación para atender al que le solicita, de tal modo que sin dejar su labor realiza otras tareas que muy bien podía aplazar para cuando nos correspondiera pasar por consulta. Y esto merece el agradecimiento de todos, no la crítica personal y particular. Hemos de observar los hechos y los buenos resultados generales ante lo poco que tenemos en el tratamiento del dolor, y cuando se detecte un caso aislado que alguna vez se salga del normal hacer diario en esta consulta deberá analizarse con toda meticulosidad para ver los porqués de e l l o .

A S . P R . E N . D O . BA . ó Extremad ur a afirm a que la falta de medi os h manos y materiales es lo que hace que aún no se disponga en los hospitales de nuestra Comunidad Autónoma de las Unidades de Tratamiento del Dolor necesarias para poder tratar a los afectados por el dolor en nuestra región. El INSALUD es hoy por hoy el responsab le directode esta deficiencia grave en la Sanida d Pú bl ica ; y la mantienemientras sig ue retrasando su puesta en funcionamiento en espera de librarse de los gastos directos que esa deficiencia le va a generar, y se escuda en las trans fe re nci as de com petencias de la Sanidad hacia nuestra Autonomía. Aquí n os encontramos con que también tienen responsabilidades los órganos de Sanidad de la Junta de Extremadura, pues son ellos los que han de negociar y defender esas transferencias, conocen también las deficiencias que existen en nuestra región ante el tratamiento del dolor, y no aplican las medidas legales que haya que tomar para que el INSALUD ejecute lo que esté de su mano y mejore la calidad de vida de los afectados por el dolor, los cuales han de buscar ayuda en otras Comunidades, mendigando lo que en la nuestra no se nos da.

Quizás sea necesario que alguno de esos señores políticos, o alguna de esas autoridades sanitarias (¿algún familiar allegado a éstos?), tenga que sufrir y padecer este tipo de penosa enfermedad (que reduce al mínimo la calidad de vida del afectado y su familia) para llegar a comprender y valorar las penurias que pasamos los af ect ados . Es posible que a sí f uera como se podría comenzar a tomar resoluciones po s it iva s .

Pero, ¿se escudan estos señores en que cuentan con la influencia de sus cargos, o de tener ciertas “amistades”, para ser atendidos más rápidamente (sin lista de espera) cuando necesiten los servicios que nosotros rec lamamos ?, ¿o en que pu eden sera tendidos, gracias a su mayor poder adquisit ivo, enclínicas privadas ?

Si no es así, ¿cómo se explica que en Extremadura no contemos con las Unidades de Tratamiento del Dolor oficiales que necesitamos igual o más que otras comunidades? ¿Cómo no pueden contar los afectados por el dolor que vivimos en Extremadura con los medios humanos y materiales que son necesarios para una atención digna de sus dolencias, tal como en la actualidad son atendidos los demás españoles en sus respec-t ivas a utonomías?

¿Acaso el dinero aportado por todos los españoles a la Seguridad Social no está para ser repartido entre t o d o s cuando haya necesidades demostr adas? ¿Cómo y en qué se gast a ese dinero para encontrarnos en la situación en que nos hallamos dentro de nuestra Comunidad Autónoma, llegando a olvidar las necesidades de tratamiento especializado del dolor y, por añadidura, a esos enfermos y afectados?

Ya es hora de tomar decisiones; y una decisión importante y necesaria es la de mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos (sin olvidar a los ciudadanos enfermos). Pongamos manos a la obra, arrimemos todos el hombro, que el movimiento se demuestra andando.

 

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