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cartas al director  

 

AVUELTAS CON LA ANALGESIA EPIDURAL EN EL PARTO.

Autores: DE LA TORRE , R ;

Codigo de referencia de este contenido:
DE LA TORRE , R ; :AVUELTAS CON LA ANALGESIA EPIDURAL EN EL PARTO. Rev Soc Esp Dolor 9 (2002);1 :45 - 46
 

 

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S r. Director:

He leído la carta publicada en el Vol. 48, núm. 6 de la Revista Española de Anestesiología Reanimación, firmada por los Dres. López del Hierro y Gomar Sancho y me encuentro en la obligación moral (como anestesiólogo de base) de contestar:

1º. Estoy de acuerdo totalmente en que la SEDAR (como sociedad representativa), un grupo de expertos o las personas adecuadas, manifiesten la posición del anestesiólogo en el desarrollo de la analgesia epidural, pero nuestra posición, no la de una administración que intenta solucionar un problema a la “baja” o el enfoque de unas cuantas personas, casi siempre las que no hacen guardias, que probablemente con la mejor intención han admitido unos contratos programas de gestión (me imagino que previa consulta con los miembros del servicio que los llevan a cabo) en los que se incluía el ofrecimiento de la analgesia epidural a todas las pacientes, hecho con el que me solidarizo como profesional y como mujer, pero hay siempre que tener presente que ante una prestación es necesaria una dotación y en muchos casos nos encontramos sólo con la primera parte de la cuestión, pues no hay posibilidades reales de llevarla a cabo (casi siempre por escasez de plantilla). Nos encontramos ante una responsabilidad añadida, que no se nos ha consultado, simplemente para que los cargos directivos de los centros lo utilicen ante la opinión pública como baza política.

2º. No estoy de acuerdo con el sentido que me parece percibir en el uso del término “acto quirúr g i c o ” , efectivamente el parto no lo es (en principio), aunque las disquisiciones sobre anestesia quirúrgica, analgesia de conducción bloqueo espina, etc., no aporta claridad ni indicaciones precisas, pues lo cierto es que le demos la denominación que le demos, lo que es necesario en la realización de una técnica epidural es tener las medidas de asepsia, de monitorización y de vigilancia lo más similares posibles a las utilizadas en el área quirúrgica, por tanto...

3º. La sentencia 52/200 del 9 de febrero deja claro que el anestesiólogo debe responsabilizarse sobre la técnica loco-regional empleada (algo en lo que estamos de acuerdo los profesionales) y los órganos directivos de la especialidad no pueden hacer otra cosa ante una sentencia judicial que acatarla y si es posible recurrirla. La capacidad de realizar varios actos simultáneos aunque loable, podría constituir en el futuro una trampa (recordemos en el pasado cuando un anestesiólogo se encargaba de dos quirófanos) ya que los riesgos del método existen aunque tratemos de minimizarlos.

4º. Recordemos que esa tarea (insertar un catéter epidural, administrar una medicación, vigilar sus repercusiones hemodinámicas y complicaciones) recaería sobre los anestesiólogos de guardia, por lo que se transformará no en una situación en expectativa de trabajo, que es el significado de la palabra guardia, sino en una jornada continuada y por tanto con distinta consideración (en horas, en tiempo de alerta, por nocturnidad, festivos, remuneración, etc.).

5º. Insisto, ante el reconocimiento de los autores y el recorrido a través del tiempo de nuestra especialidad, que somos médicos y por tanto la indicación de una técnica anestésica-analgésica debe ser hecha por otro médico (en este caso el obstetra), así como la conducción del parto, nunca por una matrona. No caigamos en el error de establecer unas normas o costumbres que queden como una mala herencia para los que nos siguen; en ningún caso un anestesista-anestesiólogo debe admitir esta situación, tan extendida en algunos hospitales.

6º. Comparto el criterio que establece la necesidad de contar con un personal sanitario cualificado que se haga cargo de la ejecución de prescripciones, vigilancia, etc. de las parturientas portadoras de un catéter epidural, lo que sería discutible es si las personas más adecuadas pueden ser las matronas o una enfermera con formación para ello (la enfermera de anestesia que siempre ha supuesto una inestimable ayuda), me imagino que ese es un punto más a clarificar y que en el seno de la sociedad existen suficientes profesionales de prestigio para eso, como los firmantes de la carta en alusión. Aunque pensándolo bien lo más equivalente es que si una matrona indica una analgesia epidural, una enfermera de anestesia le responda a esto: “¿no lo ven disparatado?”.

Puede ser que el respeto y el cariño que tengo a mi especialidad me hagan mostrar una actualidad pesimista o simplemente algo cínica, pero discúlpenme pues no me mueven otro motivos.

 

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